domingo, 23 de septiembre de 2012


"Mercosur en la Integración de los Pueblos" 

Hoy día, la integración es un tema de actualidad. La palabra integración está en boca de políticos, empresarios y hasta del ciudadano común. La integración del comercio y las finanzas trasciende más allá de la noticia y la diplomacia para convertirse en una realidad de hoy. Muchas veces se confunden soberanía con proteccionismo y nacionalismo con estatismo, creando también oposición a la inversión extranjera y a todo aquello que signifique una relación de libre comercio e inversión en todas las áreas. Las realidades económicas del mundo de hoy no están marcadas bajo ese punto de vista del pasado.

La mayor apertura económica y comercial ha permitido que Venezuela con otros países de la subregión andina y latinoamericana, haya avanzado a pasos agigantados hacia una integración comercial y de inversión más estrecha, que se ve dificultada con la decisión del Gobierno de retirarse del Bloque de Integración más importante para Venezuela, como lo es el Pacto Andino.

Ahora el reto es el Mercosur. Venezuela y los demás países latinoamericanos ven su integración como una fórmula de aumentar y complementar sus economías. Cada día, el comercio y la inversión entre los países latinoamericanos tiende a incrementarse y un mejor porvenir de nuestros pueblos se ve llegar. Pero, la integración y libre comercio e inversión implica cambios: apertura de los mercados, legislaciones laborales, fiscales y de inversión, y una economía libre de controles de cambio y precio. Técnicamente, ya no hay argumentos válidos para mantener un proteccionismo comercial, financiero y de inversión. Mientras más tiempo nos tome entender e implementar estas realidades, más tardaremos en incorporarnos al desarrollo industrial y al intercambio competitivo internacional de bienes y servicios, requisito fundamental para mejorar nuestros niveles de vida; no hacerlo significará negarle a la gran masa de ciudadanos la posibilidad de una mejor condición de bienestar. El modelo proteccionista y de subsidios a empresas ineficientes en el pasado y en el presente solo ha producido pobreza y estancamiento económico, y es muy importante recalcar que, sin crecimiento económico es difícil mantener estabilidad política. Sin embargo, el Gobierno debe evaluar muy bien que este paso de integración con países como Brasil y Argentina van a requerir que nuestras empresas tengan mejoras tecnológicas, de producción, productividad y de inversión que nos permitan competir en condiciones similares, en consecuencia el sector privado nacional debe ser integrado plenamente a las negociaciones para establecer condiciones y plazos para esta integración. 

Omar Guerra M.

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